sábado, 29 de agosto de 2015

Una belleza serena

Idadora

 Hay una extraña historia de amor
entre el sol y la luna.
Se repite cada día,
cada noche,
pero siempre es diferente.
El sol muere durante unas horas,
para que su amada
acoja su luz
y la haga suya.
Él sabe que es más bella
la luz cuando es ella quien la viste.
A la luna le gusta acoger a su amado,
pero no siempre.
Y así, a veces se esconde,
huidiza y negra, quiere estar sola.
Otras veces, en cambio,
se abre generosa y se entrega
al ofrecimiento de su amado.
Es entonces cuando
reina en la noche y los silencios,
el descanso y el amor de los cuerpos.
El sol se retira tranquilo.
La luz está en buenas manos.


Beethoven