sábado, 8 de agosto de 2015

La realidad del espejo



La realidad del espejo

Al acercarme, ésa soy yo, tengo que ser yo. Tú apareces reflejada en la ovalidad. Eres la otra. La imagen se convierte en ella, vista desde fuera. Nosotras: yo ante el espejo y tú dentro de él.
Vosotras cuando yo soy la otra, la que observa en la media distancia. Ellas, cuando os alejáis al compás de unos tacones contundentes aunque inseguros.

Yo tú, ella, nosotras, vosotras, ellas
y un espejo que muestra el horror de no sentir más que ausencia gramatical.

¡Mentira!

No hay nadie ni hay reglas. No hay nadie detrás, dentro o ante el espejo. Como no hay nadie en el féretro. El yo muere en la desilusión de un cociente vacío de pronombres.

Marta Rodríguez Iborra