lunes, 16 de noviembre de 2015

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Precisión

mañana.
(Del lat. vulg. [hora] *maneāna, [a hora] temprana).
1. f. Tiempo que transcurre desde que amanece hasta mediodía.
2. f. Espacio de tiempo desde la medianoche hasta el mediodía.
3. m. Tiempo futuro más o menos próximo.
4. adv. t. En el día que seguirá inmediatamente al de hoy.
5. adv. t. En tiempo venidero.
6. adv. t. Presto, o antes de mucho tiempo.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Salud!



Charlie Haden


Les quatre de la matinada

Joan Margarit

“Les quatre de la matinada”

Udola el primer gos, i de seguida
hi ha un eco des d’un pati
i altres sonen alhora en un lladruc
ronc i sense cap ritme.
Borden, alçat el morro cap al cel.
Gossos, des d’on veniu?
Quin demà evoca aquest lladruc nocturn?
Aquesta nit us sento
bordant el somni de la meva filla
des del jaç, rodejats pels excrements
amb que marqueu el vostre territori
de cantonades, patis, carrerons.
Talment com jo estic fent amb els poemes,
des d’on udolo, udolo,
i marco el territori de la mort.

Joan Margarit

Traducción al castellano,
versión del propio autor.

Aúlla el primer perro, y enseguida
hay un eco en un patio, otros resuenan
a la vez en un único ladrido,
bronco y sin ritmo alguno.
Ladran, con sus hocicos hacia el cielo.
¿De dónde venís, perros? ¿Qué mañana
evocan los ladridos de la noche?
Oigo como ladráis al sueño de mi hija
desde el jergón, rodeados de excrementos
con los que señaláis un territorio
de callejones, patios, descampados.
Tal como vengo haciendo con mis poemas, 
desde donde aúllo, aúllo,
y marco el territorio de la muerte.

Delirio del incrédulo

María Zambrano

Bajo la flor, la rama;
sobre la flor, la estrella;
bajo la estrella, el viento.
¿Y más allá?
Más allá, ¿no recuerdas? , sólo la nada.
La nada, óyelo bien, mi alma:
duérmete, aduérmete en la nada.
[Si pudiera, pero hundirme… ]
Ceniza de aquel fuego, oquedad,
agua espesa y amarga:
el llanto hecho sudor;
la sangre que, en su huida, se lleva la palabra.
Y la carga vacía de un corazón sin marcha.
¿De verdad es que no hay nada? Hay la nada.
Y que no lo recuerdes. [Era tu gloria.]
Más allá del recuerdo, en el olvido, escucha
en el soplo de tu aliento.
Mira en tu pupila misma dentro,
en ese fuego que te abrasa, luz y agua.
Mas no puedo.
Ojos y oídos son ventanas.
Perdido entre mí mismo, no puedo buscar nada;
no llego hasta la nada.
Bajo la flor, la rama;
sobre la flor, la estrella;
bajo la estrella, el viento.
¿Y más allá?
Más allá, ¿no recuerdas? , sólo la nada.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Bola 8



Todas juraron escupir sobre mi tumba. Alguna ni siquiera esperó a que me muriera.
Es un paquete. Cuadrado. Ni pequeño ni grande. Cuadrado. Una paquete cuadrado envuelto en papel de regalo. Con ositos. Ositos con alas.
Pom pom: “Firme aquí”. Y he cerrado la puerta y me he sentado al filo del sofá a mirar el paquete cuadrado envuelto en papel de regalo con ositos con alas y un lazo rojo rojo de raso grande grande grande.
Lo miro por un lado y lo miro por el otro y lo miro por arriba y lo miro por abajo.
Tengo cuarenta y seis años, y estoy seguro de que no es una tarta.
No tiene remitente. Ninguna tarjetita. Ni siquiera una nota escrita a mano, sobre el estúpido papel de regalo con ositos mamones con alas. Sólo un ridículo y enorme y fantástico y rojo lazo rojo rojo grande grande.
Quiero abrirlo.
Quiero tirar con dos dedos de una punta del lazo y de la otra con los otros dos dedos.
Quiero rascar con las uñas el papel.
Quiero romper las solapas de cartón.
Y quiero mirar dentro.
“Cuando encuentre la luz, tú serás el primero en saberlo”. Eso me dijo, hace ya mucho Manuel Alejo el iluminado.
Creo que le vi, subir al autobús con tres niños de la mano y una india bengalí colgada del brazo, con el pelo muy negro y los ojos muy tordos. No tenía, buen aspecto, tras sus gafas de pasta, gruesas y negras.
Aunque él lo hubiera envuelto en algún tipo de papel reciclado, con el logo de alguna ong, y olería seguramente a mirto o especias mozárabes, quién sabe, si a mierda de ñu.
No es la luz.
No suena. Lo agito y no suena. Lo agito más y no suena más porque es que no suena y no suena y mi ceño se frunce y mi boca se aprieta y lo pongo otra vez sobre la mesa.
Ojalá fuera de mi padre. Pero mi padre está muerto, y eso hace prácticamente imposible que alguien corrija sus errores.
Si lo abro y es de Marta lloraré y será asqueroso y húmedo y me picará la cara y para qué, si Marta se casó con un dentista y tiene una pista de tenis para ella sola.
Si lo abro y es de Alicia lloraré y será también asqueroso e inútil y además lloraré sobre mojado y me iré a por chocolate a la nevera y apagaré todas las luces y me saldrán granos.
Si lo abro y es de la mujer topo, después de llorar abriré el cajón de la mesilla, le quitaré el seguro al Magnun y apretaré el gatillo. Han pintado el salón hace muy poco. Me gustaba ese color.
Si lo abro y es-Dios mío de Ana-Dios mío, de Ana-, me tiraré también al suelo. Me dejaré los dientes en el suelo y mis tripas resbalarán entre las juntas de las baldosas y cruzarán por debajo la puerta y caerán escalón por escalón hasta el portal y hasta la acera y hasta el cruce de Armitach con Pérez de Laguna donde un coche gama alta con las ruedas muy limpias las aplastará hasta convertirlas en un bonito cromo sobre el asfalto que la lluvia cuando llueva arrastrará hasta la autopista.
Tampoco es de Cecile. Todas juraron escupir sobre mi tumba. Alguna ni siquiera esperó a que me muriera.
En los últimos diez años me he mudado quince veces sin contar los hoteles, los bancos de los parques, ni las casas de putas.
Y no creo que esta ciudad sepa que existo.
¿Por qué no te relajas jimmy Boy-me digo- y te vas a mear y cuando vuelvas te haces un porro de los gordos, y piensas en cómo has llegado hasta aquí?
Yo quería tener una familia. Pagar una hipoteca. Celebrar el día de reyes.
La culpa es del tipo del espejo.
Me la sacudo y cuando vuelvo de mear, ahí está, claro, ¿dónde, si no?, encima de la mesa, con su puto lazo rojo.
Si fuera una bomba haría tic tac. Digo yo.
Si fuera un tomate haría…haría…
Un tomate no creo.
Si fuera un…necesito otra copa antes de abrirlo.
Slurp slurp slurp. Ahsssssssssssss…Toc.
A la mierda el lacito rojo rojo.
A la mierda los ositos con alitas.
A la mierda el papel de burbujitas.
¿Te conozco, maldito hijo de puta?, me pregunto en voz alta, con la bola ocho entre las manos, de una mesa de billar.

Historiadero

Seasick Steve

jueves, 5 de noviembre de 2015

Hombres

Michael Hoppé

Reconocimiento




a veces ocurre:
me quedo parado
en mitad del pasillo,
mirando fijamente
las baldosas del suelo,
sin reconocerlas,
ni reconocer en ellas
los
pasos
perdidos

David González, El resto del camino.


Le Trio Joubran


Norman Mailer

Norman Mailer, poco antes de morir, en 2007. Insuficiencia renal.

Norman Mailer y la muerte.- (Extracto de entrevista con Fukiko Aoki)

Fukiko Aoki: Me mortifica preguntarle, pero, ¿piensa a veces en la muerte?
Norman Mailer: ¿En mi muerte?

FA: Sí.
NM: Por supuesto. Pero no tanto como cuando era joven.

FA: ¿Qué pensaba de eso cuando era joven?
NM: Bueno, en algún momento —no cuando era chico, quizá tendría ya 35 años, los años en que fumaba mucha marihuana— llegué a decidir que sin duda había un más allá y era emocionante y estaba lleno de aventuras y peligros y era difícil como la propia vida, y quizá más todavía. Creo que uno de los motivos de haber escrito el libro Noche de la Antigüedad, sobre Egipto, fue porque los egipcios creían tanto en el más allá, donde se tenía buen éxito o se fracasaba. Si fracasabas, morías de veras y si tenías buen éxito, pasabas al cielo y vivías para siempre. Bueno, yo no creo en nada de eso, sino en que estamos aquí como parte de una cadena continua del ser, por así decir, de modo que a partir de cómo vives una vida, ingresas en otra, y que lo mejor que te puede pasar es volver a nacer. Tengo una forma simple de pensar porque pienso que Dios, ella o él, se está esforzando y quizá obtenga buenos o malos resultados, porque también pienso que hay un diablo en los asuntos humanos. De modo que se trata de un pensamiento muy sencillo que me permite el beneficio intelectual de reconocer que la lástima por uno mismo es la peor enfermedad física. No hay nada peor que la lástima por uno mismo, porque corroe y envenena todo lo demás. Pero si uno consigue reducir esa lástima a niveles muy manejables, entonces te concede cierta ecuanimidad. Además tengo nueve hijos, y por lo tanto mucho que disfrutar.

FA: ¿No tiene miedo?

NM: Creo que no. Tengo curiosidad. Tengo mucha curiosidad de saber si mi idea de la muerte tiene algo de real [risas].

***

En 1980, Mailer apoyó al asesino condenado Jack Abbott en su petición de la libertad condicional, que le fue concedida. Lo ayudó, además, a publicar un libro titulado In the Belly of the Beast, una colección de sus cartas a Mailer en las que trataba de sus experiencias en la cárcel. No obstante, Abbott cometió un asesinato no mucho después de ser puesto en libertad y fue de nuevo encarcelado. Mailer fue objeto de algunas críticas por su papel en la liberación de Abbott, y en una entrevista de 1992 para el Buffalo News afirmó que su implicación con Abbott había sido:
«Otro episodio en mi vida en el que no puedo encontrar nada agradable ni nada de lo que sentirme orgulloso».

Geoff Zanelli

martes, 3 de noviembre de 2015

Estoy cansado

Hay discursos que me gustan independientemente de lo que dicen.
Y no es irrelevante,
Voy a poner la fotografía nº 37

Snippets of conversation, Mercedes Werner

Eso es lo que ha caído.

Y la música 26

De Victoria

Pues eso.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Hambre

laluzcurva

Llega a veces ese hambre,
como de no haber comido pan en la vida.
Acecha en el Metro con una pareja
entrelazándose las manos
a las nueve antes del mediodía,
domicilios conyugales,
viajes organizados en agencia
donde terceros, aparte del agente,
son multitud.
Y me pregunto cómo será,
lo mismo que me preguntaba con quince años,
malpensada como soy,
más trotada, más vivida, más generosa,
cómo, ¡cómo!,
es decir a alguien que le quieres
estando segura de encontrarle
mañana y al otro mes,
también al despertar. Buenos días.
Y basta con dejar caer los párpados,
para llenarse las tripas de golosinas,
y darse un baño de sándalo,
para olvidar el hambre de pan.
Porque hay un hambre atrasada
que no se olvida por desconocer.
Un hambre terrible
como de no haber comido pan en la vida 

Marta Bohemia

Jon Hopkins

Caminos








Stellan Karlsson

Frank Sinatra

No es un mensaje subliminal

Christopher Warren

Martin Phipps

sábado, 31 de octubre de 2015

Las reglas del juego


Se aceptan las reglas del juego.
De buen grado.
Sin contradicción ni disgusto.
Pero eso no lo hace más fácil.


Mozart

Panellets




jmms

Panellets: postre típico catalán a base de mazapán, piñones y lo que se quiera.
Catalán... postre... seguro que da cáncer, pero bueno...
Nota: los ha hecho mi padre.